La Guardia Civil desarticula una red que robaba maquinaria de obra para venderla en el Magreb

Los detenidos, tres vecinos de Cospeito y uno de Vilalba, quedaron en libertad sin fianza tras prestar declaración ▶ La jueza que instruye la operación Zanja mantiene abierta la investigación y no descarta nuevas detenciones

detenidosVILALBA/COSPEITO. La Guardia Civil da por desarticulada una red organizada, que se dedicaba a la sustracción de maquinaria pesada de obra que luego era vendida en países del Magreb con documentación falsa, tras la detención de cuatro personas, tres vecinos de Cospeito y uno de Vilalba.
Las cuatro personas detenidas el pasado martes en el marco de la denominada operación Zanja como presuntos integrantes de esta organización pasaron ayer a disposición judicial en el juzgado de instrucción número dos de la capital chairega, cuya titular decretó libertad sin fianza, tras varias horas de declaración, para los cuatro presuntos implicados en esta red dedicada al robo y posterior venta de máquinas de obras.
La identidad de los tres vecinos de Cospeito detenidos en el marco de esta operación, según los datos facilitados por el instituto armado, responde a las iniciales J.M.A.F, de 40 años; J. A.F., de 61 años, y M.G.I., de 38 años.
A estas detenciones cabe sumar también la del vecino de Vilalba A.V.V., de 34 años de edad, quien si bien no tenía una relación contractual directa con los cabecillas de la trama, sí parecía mantener algún tipo de colaboración más o menos estable con ellos, tal y como se desprende de la investigación iniciada por los agentes de la Benemérita el pasado mes de julio y que aún no está cerrada, por lo que no se descarta que haya nuevas detenciones en los próximos días.
robosLas denuncias presentadas el pasado día 6 de julio por los propietarios de sendas retroexcavadoras estacionadas en la parroquia de Goá, perteneciente al municipio de Cospeito, y Moncelos, en Abadín, fue el detonante que motivó esta investigación.La Guardia Civil ya tenía sospechas de la posible existencia de una trama organizada, tras comprobar que se estaba registrando un «considerable incremento, cualitativo y cuantitativo, de los robos de maquinaria pesada de obra perpetrados en la provincia de Lugo».
Investigación. Las primeras pesquisas abiertas por los efectivos del Área de Delitos contra el Patrimonio de la comandancia de la Guardia Civil de Lugo posibilitaron la recuperación de las dos máquinas sustraídas. Una de estas
retroexcavadoras fue localizada en una nave del municipio de Quiroga, mientras que la segunda fue interceptada cuando ya era transportada en un camión hacia el puerto de Algeciras, donde supuestamente sería embarcada en dirección a Marruecos.
MAN IPULAC IÓN . Una vez localizadas y requisadas las dos máquinas de obra, los autores de la investigación pudieron certificar que las retroexcavadores ya habían sido manipuladas previamente, a fin de dificultar su identificación por parte de los propietarios y evitar así levantar cualquier tipo de sospecha. De hecho, las citadas máquinas ya habían sido pintadas de nuevo, al tiempo que tenían alterado su número original del bastidor y las características de su placa original, tal y como se desprende del informe elaborado por los agentes del instituto armado, en el que también se hace hincapié en que las dos máquinas contaban ya con documentación falsificada, confeccionada ex profeso para garantizar su transporte por el territorio nacional y su posterior exportación de España hacia países del Magreb, fundamentalmente a Marruecos, que se antoja como el primer destino de este tipo de maquinaria.
Modus operandi. La red desarticulada en el marco de la operación Zanja recurría a camiones articulados con remolques tapados con una lona para evitar la visibilidad de las máquinas, a las que previamente les deshinchaban las ruedas para evitar que su altura superara la de la caja de los camiones y resultaran visibles desde el exterior.
Esta forma de actuar despertó las sospechas entre los investigadores de que pudieran estar ante un grupo organizado y especializado en este tipo de delitos, ya que los organizadores de estos hurtos tenían «perfectamente definidas sus funciones», a pesar de que los transportistas que realizaban este primer traslado de las máquinas eran totalmente desconocedores de que se trataba de mercancías robadas.
En los registros realizados a los detenidos, los agentes de la Guardia Civil se incautaron de diversa documentación, así como de sellos correspondientes a empresas francesas que supuestamente operaban en el Magreb, además de varios teléfonos móviles y más de cuatro mil euros y ocho mil doscientos dirhams (moneda marroquí) en efectivo.