LUGO. La Guardia Civil detuvo
a primera hora de la mañana de
ayer a un inspector de la Policía
Local de Lugo por su presunta relación
con la trama de los clubes
de alterne que investiga el juzgado
número uno, conocida como operación
Carioca, que suma ya unas
25 personas arrestadas, once de
las cuales ingresaron en prisión
provisional.
El secreto sumarial que rige
en el caso impide saber cuáles
son los cargos que se le imputan,
pero todo parece indicar que están
relacionados con la inducción a
la prostitución. Su posible detención
era un secreto a voces desde
que empezó la redada, hace dos
semanas, dado que el inspector
era un habitual del club Queens,
tanto que incluso se le relacionaba
con la propiedad o la gerencia del
mismo, lo cual al parecer nunca
llegó a probarse.
El agente fue apresado cuando
salía de su casa, en Rábade, y
trasladado a los calabozos, donde
pasó el día de ayer. A mediodía se
entrevistó con su abogada y está
previsto que hoy, a primera hora
de la mañana, sea puesto a disposición
judicial.
Tanto en declaraciones de chicas
de alterne como en conversaciones
telefónicas pinchadas,
al policía local se le relacionaría
directamente con la intendencia
de los locales, es decir, con negociaciones
para traer a mujeres de
Suramérica y obligarlas a prostituirse
hasta que pagaran la deuda
contraída con la red.
Pero contra él hay algo más,
relacionado con las multas de tráfico,
un caso que investiga por su
cuenta otro juzgado, el número
3. Según parece, el agente pudo
haber mediado para que se retirasen
multas de la Policía Local a
algunos encargados del club de alterne
o incluso al cabo de la Guardia
Civil que ya está en la cárcel de
Monterroso por esta causa desde
hace diez días.
El segundo arrestado en el día
de ayer también es empleado del
Concello de Lugo, pero está en excedencia.
Su relación con el expediente
tampoco se conoce, aunque
su esposa, también funcionaria,
trabaja en el departamento de
sanciones. El detenido está empleado
en la empresa que gestiona
los aparcamientos de la zona azul,
aprovechando su experiencia porque
su actividad profesional la
comenzó hace años en Aparkisa.
Según algunas fuentes, es el propietario
de las instalaciones que
albergan el Queens, en O Ceao.
También estaba en los calabozos
una mujer de nacionalidad española,
al parecer acusada de aborto.
Posiblemente no fue la única
intervención de ayer por la tarde,
puesto que la decena de agentes
que investiga el caso, llegados de
Madrid, trabajaron durante todo
el día y por la tarde practicaron diversas
diligencias.
El resto. La semana pasada fue
apresado un hostelero, propietario
de un pub en la zona centro de
Lugo, y su mujer, brasileña, también
fue citada como imputada.
Al parecer recurrieron a la red para
legalizar a una familiar de ella.
Quedaron en libertad.
El balance de la operación Carioca
eleva a unos 25 el número
de detenidos. En la cárcel están
11 personas relacionadas con el
Queens y La Colina, en Outeiro
de Rei, y el gerente del Eros, un
lucense que acaba de abrir un local
de copas en las inmediaciones del
Parque. Sin embargo, el eje de la
operación —de ahí que fuera ejecutada
por agentes de Régimen
Interno de la benemérita— es un
cabo de la Guardia Civil que pasó a
la reserva hace un mes y que desarrolló
la gran parte de sus 35 años
de carrera en la Brigada Judicial, y
en concreto en operaciones contra
la prostitución.
Por ello, tenía a numerosas
mujeres bajo su paraguas, como
testigos protegidas, lo que le generó
fricciones con proxenetas y
también con algunos compañeros.
Por ello, el soplo a Régimen
Interno lo dieron dos compañeros,
lo que propició la operación
y el espectacular registro en la comandancia
de la Guardia Civil. El
guardia atribuye precisamente su
detención a una venganza, tanto
de estos agentes por celo profesional,
como de un proxeneta que
cumple condena a consecuencia
de una redada del cabo. Según
éste, el preso urdió desde la cárcel
una venganza y pagó a prostitutas
para que testificasen contra él
guardia civil. Esta causa está en
marcha desde hace meses en otro
juzgado lucense.
El caso tiene ingredientes verdaderamente
novelescos. Según los
pocos datos que se conocen de la
investigación, existe un vídeo de
contenido sexual grabado con una
cámara oculta en una habitación
de un club, que sería clave en el proceso.
Fue una de las pruebas que se
buscó en los registros, tanto en los
burdeles como en la comandancia,
pero al parecer no apareció.
No todos los delitos son propiamente
relacionados con la prostitución,
también hay un supuesto
abuso sexual, que una mujer atribuye
al cabo, y casos de inducción
al aborto, con los que se relaciona a
uno de los proxenetas. En alguno de
los casos se suman nueve presuntos
delitos y la operación sigue abierta.