Por poco. Dos palabras que resumen perfectamente lo que ocurrió durante las primeras horas de la madrugada del pasado lunes en el Restaurante El Huerto, de Ribadeo. Por poco los ladrones no consiguieron entrar, en el que sería el segundo robo que sufriría ese establecimiento hostelero en las últimas tres semanas, pero el cuarto en los últimos años. Por poco no fueron detenidos por la Guardia Civil, que cuando patrullaba se percató de que algo raro podía estar sucediendo en el restaurante, pero que no logró alcanzar a los dos o tres individuos que cometían la fechoría.
No quedan dudas de lo disuasoria que resultó la proverbial aparición de los agentes de la Guardia Civil en la zona de la parroquia ribadense de Vilaframil donde se ubica El Huerto. Al menos así lo cree el personal de ese conocido restaurante, situado a la salida de Ribadeo en dirección a Barreiros, en un margen de la N-634. Cuentan que la patrulla intentó capturar a los ladrones, pero que la persecución resultó infructuosa porque, en plena noche, lograron escabullirse por un maizal.
La otra vez cortaron la alarma
A falta de información oficial sobre lo ocurrido, en El Huerto no ocultan su preocupación cuando relatan que el restaurante había cerrado alrededor de la una y cuarto de la madrugada. No había pasado una hora cuando uno de los responsables del establecimiento recibió una llamada de la Guardia Civil. Al llegar al local se encontró con una escena similar a la que vivieron el pasado 23 de octubre, pero en esta ocasión todo se quedó en un robo frustrado.
Pero no les faltó mucho a los cacos para lograr acceder al interior del restaurante. Ya habían roto una ventana y su correspondiente verja, además de los cristales. El camino estaba libre para entrar e intentar llevarse todo lo de valor que encontrasen. Pero se percataron de la presencia policial y emprendieron una huida que les permitió zafarse.
El Restaurante El Huerto ya sufrió otro robo en la madrugada del 23 de octubre. Demostrando conocer el terreno que pisaban, los ladrones entraron tras reventar una verja que da al pasillo de los baños. Cuando entraron sonó la alarma antirrobos, aseguran en el establecimiento, pero dejó de sonar inmediatamente. Sabían que en los baños no había cámaras de videovigilancia, por lo que se llevaron allí la máquina de tabaco y la tragaperras, para desvalijarlas. También robaron lotería y el dinero de la caja registradora.