LUGO. Lejos de tranquilizarse, el
ambiente cada vez está más crispado
en la Guardia Civil, y esto
se tradujo en un grave enfrentamiento
público en los pasillos del
juzgado, según indicaron a este
periódico testigos presenciales.
La base de operaciones de los
agentes de Régimen Interno de
Madrid está ahora mismo en el
juzgado número uno, que instruye
la operación Carioca y a donde
son llamados los testigos de la causa.
Estos guardias —son entre 10
y 12— suelen estar en los pasillos
delante del juzgado (en la primera
planta), o bien en las dependencias
de guardia (en la planta baja)
que están unidos por un ascensor
interior.
Cuando se produjo el incidente,
los dos grupos de agentes estaban
en los pasillos, por lo que
el enfrentamiento pudo ser visto
por las personas que estaban en
el lugar. Uno de los agentes de
Lugo se dirigió con la mano en
alto e increpando a un guardia de
Régimen Interno, mientras este
daba pasos atrás y se llevaba la
mano al arma. En ese momento
intervinieron otros agentes para aplacar los ánimos, que estaban
muy caldeados, según testigos
presenciales.
Éste no es más que el reflejo
del malestar que existe en la comandancia
desde el registro que
se produjo en la misma a finales
de octubre, la noche en la que se
inició la operación Carioca.
Sindicatos y críticas. Los
guardias de Lugo ven injustificada
la espectacular intervención de
aquel día, con coches camuflados
que llegaron de repente a las dependencias
de la Guardia Civil y
tomaron casi al asalto la central
COS, desde donde desarrollaron el
resto de la operación. Después precintaron
las oficinas de la Policía
Judicial donde trabajaba el cabo
ahora encarcelado y, por añadidura,
la del restos de compañeros
del grupo, también la del jefe del
mismo.
Los sindicatos del instituto armado
no se callaron. UGC dijo que
habían actuado con «saña inusitada » y «enrareciendo gratuitamente
el ambiente, criminalizando a
todas las unidades y sin estar a
la altura de las circunstancias».
Dejaron caer igualmente una
sombra de duda sobre el sistema
de selección de los miembros de
estos grupos especiales, elegidos
específicamente para cada caso. El
trato dispensando al cabo cuando
estaba en prisión preventiva también
fue criticado, según fuentes
cercanas al agente. De hecho, el
día que fue trasladado al juzgado un hijo suyo intentó abrazarlo, y
los de Régimen Interno se lo impidieron
con el argumento de que
estaba incomunicado.
Influye también en la crispación
la constatación de que los
autores del ‘soplo’ fueron guardias
y que pudieron haber actuado por
revanchismo profesional, según
la versión del encarcelado.
Ayer continuaron las declaraciones
de chicas de alterne en el
juzgado, mientras que le ginecólogo
autor del aborto ilegal al parecer
quedó libre, pero imputado
en la causa.