Cinco personas detenidas y la incautación de un arsenal de unas veinte armas es el resultado de la operación
PPK, que desarrolló la Guardia Civil. La banda, que tenía a un lucense de 55 años como cerebro, suministraba
armas a los narcotrafi cantes gallegos. Entre los detenidos fi guran tres ciudadanos portugueses.
LUGO. Un lucense, J.R.C., de 55
años de edad, era presuntamente
el cabecilla de una red galaico-portuguesa
de tráfico ilegal de armas,
desmantelada por la Guardia Civil,
que abastecía a narcotraficantes
de la provincia de Pontevedra
de pistolas, como las que usan las
fuerzas y cuerpos de seguridad del
Estado.
En la llamada operación PPK —el nombre lo toma de una de las
pistolas que emplea el más célebre
de los espías cinematográficos, el
agente 007 James Bond—, fueron
detenidas cinco personas e intervenidas
veinte armas de fuego y
más de medio millar de cartuchos
de diferentes calibres.
Los detenidos son el mencionado
cerebro de la banda, que ingresó por orden judicial en la prisión
de Bonxe; otro lucense, A.P.F., de
40 años de edad, que está en libertad
con cargos porque no está acreditada
su participación en la red, y
tres ciudadanos portugueses.
Ésta es «cualitativamente» la
incautación de armas «más importante » realizada por las fuerzas
del orden en la provincia de Lugo,
debido a que las intervenidas son
de «uso policial y militar, de gran
calibre». Así lo puso ayer de manifiesto
el jefe del Equipo contra
la Delincuencia Organizada y Antidroga
(Edoa) de la Comandancia
de la Guardia Civil de Lugo, José Luis Raposo.
La operación, que está bajo secreto
de sumario, continúa abierta,
por lo que José Luis Raposo no
descarta que la lista de arrestados
se pueda ver ampliada en las
próximas semanas.
DETE NCIO NES . Las investigaciones
se iniciaron hace casi un año,
en agosto de 2009, cuando esta
unidad de la benemérita estaba
realizando unas pesquisas sobre
tráfico de drogas. Las pistas le llevaron
hasta el país vecino. En el
pasado mes de abril fueron arrestados
tres ciudadanos portugueses.
El pasado domingo fue detenido
el cabecilla, junto al otro
lucense, cuando circulaba en un
turismo por el municipio pontevedrés
de Meis. Debajo del asiento
trasero del vehículo las fuerzas del
orden hallaron un fusil de asalto
del ejército suizo y en el maletero,
envuelto en un jersey, un AK-47,
el archiconocido kalashnikov,
además de munición.
J.R.C. era presuntamente el que
distribuía las armas entre narcotraficantes
que operan en la provincia
de Pontevedra. Ninguno de
ellos es de los grandes capos.
La banda desmantelada adquiría
las pistolas y revólveres en el mercado
legal. Procedían de armerías o
particulares. Estaban inutilizadas.
Habían pertenecido, en la mayoría
de los casos, a agentes de las
fuerzas y cuerpos de Seguridad del
Estado.
Lo que hacía esta red galaicoportuguesa
era habilitar esas armas
cortas cambiándoles piezas
del cañón y del percutor. Eso lo
realizaban en Lugo o las enviaban
a armeros del país vecino para que
las pusiesen en perfecto estado
para su uso. Esa recuperación no
resulta una labor complicada, según
aseguraron ayer fuentes de la
investigación.
La organización también solía
borrar el número de serie para así dificultar a las fuerzas del orden
el rastreo de su procedencia en
caso de ser incautadas. Entre los útiles que fueron intervenidos
por la Guardia Civil figuraban un
punzón y un taladro eléctrico de
precisión.
Sin embargo, a los miembros de
esta red no les dio tiempo a modificarlo
en al menos un par de pistolas
Star 9 mm parabellum, una
de ellas la que pasó por las manos
de un ertzaina.
Lo que no pudieron precisar los
investigadores es el precio que en
el mercado negro se llega a pagar
por hacerse con una de estas armas
de fuego.
Pistolas o revólveres como los
que fueron decomisados en esta
operación los suelen adquirir lícitamente
coleccionistas o personas
para su autodefensa como
elemento intimidatorio, ya que
la restrictiva ley española impide
que se puedan recuperar para su
uso.
Armas como las que distribuía
la banda que presuntamente encabezaba
el lucense J.R.C. no se
pueden encontrar entre las que
suele subastar la Guardia Civil
cada cierto tiempo, como se hace
en la Comandancia de Lugo.
anterior incautación. La operación
PPK, que aún sigue abierta
por lo que no se descartan más
detenciones, se inició en agosto
de 2009. Sin embargo, esta investigación
guarda relación con otro
arsenal decomisado por la Guardia
Civil en la provincia de Lugo hace
un par de años.
Como la titular del Juzgado de
Instrucción número uno, Pilar de
Lara, que dirige el caso, ha decretado
el secreto del sumario no ha
trascendido qué tipo de vínculo
pueden tener esas dos investigaciones.
Esta magistrada es la que
también está al frente de la macrooperación
Carioca contra la
prostitución ilegal en clubes de
alterne lucenses, en la que por el
momento hay más de 60 imputados,
entre ellos varios agentes de
las fuerzas del orden.
análisis. Las armas incautadas
serán enviadas al laboratorio de
balística que la Guardia Civil tiene
en Madrid. Con los exámenes que
allí se realicen se intentará determinar
cuál es su procedencia y
además se comprobará si alguna
de ellas pudo ser utilizada para
la comisión de delitos. Por ahora
este último aspecto no ha podido
ser determinado.