Un conductor de 35 años, natural de Cospeito y vecino de Melilla, fue detenido por la Guardia Civil después de saltarse un control de alcoholemia -un agente tuvo que tirarse a la cuneta para evitar ser arrollado- y circular ebrio durante unos quince kilómetros de forma temeraria. Ocupó el carril contrario en algunos tramos, cuando era perseguido por agentes del instituto armado. El hombre, R.?C.?M., fue detenido finalmente en la localidad de Cospeito, sobre las siete y media de la mañana del pasado domingo. En la prueba de alcoholemia que le practicaron arrojó un resultado de 0,91 miligramos por litro de aire expirado, lo que supone multiplicar por cuatro la tasa máxima permitida.
El conductor circulaba por la carretera de Vilalba a Paraxes y a la altura del kilómetro 1,2 se encontró con un control de alcoholemia. Los agentes que realizaban las pruebas en aquel punto le dieron el alto. Posiblemente para evitar que comprobaran que iba al volante de su vehículo bajo los efectos de la ingestión de bebidas alcohólicas, en lugar de parar, salió huyendo y estuvo a punto de atropellar a uno de los guardias, que se encontraba en el arcén derecho y que tuvo que lanzarse a la cuneta para que no lo alcanzara.
Huida peligrosa
Los agentes de la Guardia Civil lo persiguieron, haciéndole señales luminosas y acústicas para que se detuviera. No atendió el requerimiento, sino todo lo contrario. Prosiguió su temeraria carrera posiblemente con la intención de tratar de despistarlos. Durante el recorrido invadió el sentido contrario en varias ocasiones para evitar que los guardias lo adelantaran y le cerraran el paso.
En su huida, el hombre se introdujo en una carretera de la red provincial, la LU-P-6501, por la que continuó circulando a gran velocidad y, en algunos momentos, por el carril contrario. Varios vehículos tuvieron que apartarse para evitar chocar de frente.
El conductor perdió el control del turismo que pilotaba al llegar a una curva de escasa visibilidad. Este se quedó parado en sentido contrario al de su marcha. En ese momento los agentes se disponían a detenerlo, pero los sorprendió nuevamente reiniciando la marcha y, sin respetar las normas de circulación, volvió a invadir el carril contrario y obligó a otros coches a salirse de la carretera para no chocar contra él.
Tasa sobrepasada
Los guardias consiguieron darle alcance en la localidad de Cospeito, donde le practicaron la prueba de alcoholemia. Superó los parámetros permitidos, que multiplicó casi por cuatro.
La Guardia Civil imputa a R.?C.?M. dos delitos, uno de conducción temeraria, poniendo en peligro la vida y la integridad de las personas, y otro de conducción bajo los efectos de la ingestión de bebidas alcohólicas.