Hasta hace cinco años, la Guardia Civil de Ferrol se protegía con armas coetáneas a las Olimpiadas de Munich. Pistolas facturadas en 1972 se manejaban en el cuartel, para desesperación de los agentes. Pero ahora la crisis económica también se cruza en el camino de la Benemérita, provocando incluso una reducción espectacular de las multas. Lo reconoce la propia Unión de Guardias Civiles de Galicia: durante los últimos doce meses, "se recortaron en un 65% las infracciones y sanciones en los controles de velocidad realizados en Galicia".
Y tan "brutal" descenso obedece a una "mayor precariedad entre los guardias que prestan servicio en la Agrupación de Tráfico, con el beneplácito de los mandos policiales y siguiendo instrucciones de los altos cargos del Estado". Según la Unión de Guardias Civiles en Galicia (UniónGC), "sin vigilancia en las vías no se consigue una reducción sino un aumento en el número de accidentes, elevando en consecuencia los fallecidos". La entidad lamenta que el director general de Tráfico, Pere Navarro, "realice contra los agentes de tráfico una campaña de desgaste, culpándonos del incremento preocupante de los accidentes". Y revela la "cruda" realidad en el cuerpo, con una disminución "drástica de medios materiales y económicos para vigilar las carreteras estatales".
menos alcoholemiaS Los agentes recuerdan la circular remitida el 27 de abril de 2010 por la Agrupación de Tráfico, "en la que ordenaba nuevas actuaciones orientadas al ahorro, pero no a la vigilancia de las carreteras". Desde el mes de abril de 2010 hasta junio, el número de denuncias de tráfico realizadas por la Guardia Civil bajó un 72% "con un consecuente descenso de ingresos en la DGT". Pero ya la circular enviada a los agentes reclamaba un recorte en los kilometrajes y hasta una reducción de las pruebas de alcoholemia. Impera la ley del grifo cerrado, incluso en las peligrosas carreteras.