Al aparecer los guardias, uno de los ladrones subió a un turismo de matrícula francesa. Uno de los agentes le dio el alto, pero hizo caso omiso. Efectuó maniobras de marcha atrás y marcha adelante varias veces. En una ocasión lo hizo con gran brusquedad con la intención de atropellar al guardia. Éste, según el fiscal, tuvo que apartarse y parapetarse en el portal de un inmueble para no se alcanzado. Seguidamente, los ladrones escaparon.
Los rumanos huyeron por la carretera N-540 y, para su captura, fueron alertados guardias de varios puestos. Los de Palas intentaron detener el vehículo en el kilómetro 36, pero no lo consiguieron a pesar de que utilizaron señales luminosas y acústicas.
El conductor del vehículo fugitivo siguió pisando el acelerador a fondo por el casco urbano de Taboada. Siguió en dirección a Monterroso hasta que en el centro de la localidad fue interceptado por los agentes.