La Guardia Civil apenas dispone de pistas que le permitan poder capturar al atracador de la oficina que Caixa Galicia tiene en el centro de Guntín. Se trata del asaltante que consiguió el mayor botín de la década en la provincia de Lugo. Según diversas fuentes, de la caja fuerte de la entidad se llevó alrededor de 118.000 euros.
Ayer, la actividad volvió a normalizarse en la oficina bancaria donde atendieron a los clientes con total normalidad. Según explicaron diversas fuentes ya fue reparada la reja de la ventana que el atracador cortó con una rebarbadora que, supuestamente, robó en una casa de las proximidades de la entidad.
Los integrantes de la policía judicial de la Guardia Civil, según diversas informaciones, tomaron declaraciones a los empleados de la entidad que fueron amordazados y atados con cinta adhesiva sobre sus asientos. Al parecer, ofrecieron algunos detalles sobre las características físicas del autor del robo, aunque no pudieron verle la cara porque la llevaba cubierta. Los empleados indicaron que el asaltante se dirigió a ellos en castellano.
Parece que no hay posibilidades ni tan siquiera de hacer un retrato robot del atracador, entre otras razones porque no llegó a ser captado por las cámaras de vigilancia, según expresaron algunas fuentes. Al parecer las cintas fueron trasladadas a A Coruña para ser revisadas en la sede de la entidad de ahorro. Su responsable en Lugo se desplazó poco después de cometerse el atraco a la entidad.
Expertos en cuestiones de seguridad indicaron que capturar al atracador suponía una tarea muy difícil y complicada. «Dar con él es casi imposible. Ahora bien, es posible que caiga en otra acción que pueda cometer», expresaron.
Recientemente la policía lucense capturó a los atracadores de una oficina del BBVA de la avenida de A Coruña porque cometieron el error de ir a dormir a una pensión de la ronda donde se registraron con sus DNI. Un policía que revisaba en comisaría las listas de huéspedes reparó en sus lugares de residencia.